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La historia de Eduardo Barreiros, uno de los padres del motor en España

 

El empresario español Eduardo Barreiros nació en Gundías, una aldea de Orense en 1919. A lo largo de su vida estuvo siempre relacionado con el mundo del automóvil. A lo largo de su carrera consiguió que su entramado industrial fuese el más importante de España durante los años 50 y 60, con una plantilla de 25.000 trabajadores.

 

La figura de Eduardo Barreiros puede ser poco conocida en este país, sobre todo si has nacido mas tarde de los años 70, pero este gallego fue el mayor magnate de la industria del automóvil durante muchos años en España.

Durante los años 20, el padre de Eduardo se hizo con una línea regular de autobuses en su provincia, Orense. Barreiros compaginó el trabajo que realizaba en un taller con ayudar a su padre con esta línea.

Gracias a su gran habilidad adquirida trabajando en el taller, en los años 40 Eduardo crea una empresa de construcción llamada Becosa, construyendo maquinaria muy novedosa que ayudaba a abaratar los costes.

 

Visionario del diésel

Debido a la escasez de gasolina que había en España después de la posguerra, el gallego comenzó a investigar como transformar los motores de gasolina en Diésel, que era 5 veces más barato que la gasolina. Tras consultar a muchos ingenieros, que le dijeron que la idea era inviable, se puso manos a la obra, y tras conseguir esta transformación con éxito, comenzó a instalar estos motores en los vehículos de Becosa.

Gracias a esta operación, realizó una expansión haciéndose con una nave en Villaverde (Madrid), y cambió el nombre de su empresa a Barreiros Diésel. En 1955 se completa el traslado total a la ciudad de Madrid, y convierte la empresa en una Sociedad Anónima.

El Ministerio de Industria y el INI, autorizan al gallego a fabricar sus propios vehículos. Podía fabricar de todo menos camiones, debido a que la empresa Pegaso era pública, y no querían que Barreiros Diésel fuera su competencia. Dada la negativa, Eduardo decidió construir su propio todoterreno. Se presentó a un concurso en Portugal para fabricar los todoterreno para el ejército portugués, y con su modelo presentado se hizo con la concesión.

 

Expansión en el mercado internacional

Debido a su nueva política de tener camiones a plazos, aunque consiguió un éxito rotundo, le generó falta de liquidez, y por tanto la necesidad de buscar un socio que aportase capital. Este socio fue Chrysler, que se hizo con el 40% de Barreiros Diésel S.A. Con este trato Eduardo consiguió la red de distribución de la empresa de Detroit para poder distribuir sus camiones.

La estrategia no salió bien, y Chrysler acabó haciéndose con el 77% de las acciones de la empresa, cambiando su nombre a Chrysler España. En 1969 Eduardo Barreiros dimitió y vendió toda la parte que les quedaba.

 

Cuba, su último empujón

Cuando dejó su trabajo en Villaverde, decidió expandir aun más su mercado, y gracias a un motor denominado EB-Taino, consiguió ser el que vestiría por dentro a los camiones de la isla caribeña.

Después de esta última hazaña, el gallego diversificó su negocio en otros proyectos, adquiriendo las bodegas Luis Mejía, una financiera inmobiliaria, pero como nada de esto le estaba ayudando con su patrimonio, decidió centrarse 100% en Cuba, donde se volcó con su trabajo hasta que en 1992 falleció en la Habana.

El español, a lo largo de su vida profesional recibió muchos galardones, como la Gran Cruz del la Orden del Mérito Civíl, la Medalla de Oro de Mérito al Trabajo en España. Además, fue nombrado Doctor Honoris Causa de Ciencias Técnicas por la Universidad de la Habana.

 

 

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