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Toyota Mirai, una mirada al futuro

Hace 20 años, Toyota decidió dar un paso adelante y adentrarse en un campo prácticamente inédito hasta entonces, con el lanzamiento del Prius. Si entonces su tecnología híbrida abrió el camino a muchas otras marcas para la comercialización de modelos que reunían propulsores eléctricos y de combustión, recientemente ha vuelto a adelantarse a la competencia con otra innovación. El Mirai –”futuro”, en japonés– es precisamente eso, un intento de volver a adelantarse al futuro con un modelo propulsado por hidrógeno. Y eso que, realmente, no es el primer modelo en utilizar este combustible –el mérito al respecto es de Honda, que en 2008 lanzó el FCX Clarity, y de Hyundai con el IX35 Fuel Cell–, pero sí el que se ha propuesto realmente extenderlo entre el gran público.
El Toyota Mirai mantiene una estética al menos arriesgada, con ciertos detalles que recuerdan a la última generación del Prius. Cuenta con una línea muy marcada, con unas tomas de aire frontales de un tamaño mucho más grande de lo habitual y con una gran parrilla trapezoidal. Su interior también es novedoso, al contar con pantallas algo más grandes que su hermano Prius, botones táctiles similares a los de cualquier tableta electrónica, y un característico freno de estacionamiento de pie. Pero las principales novedades de este modelo son las que no se ven.

Toyota Mirai, interior

La clave, el hidrógeno

El funcionamiento del Mirai se basa en el uso del hidrógeno como carburante para generar una reacción química al unir sus átomos con otros de oxígeno y, así, crear agua. En este proceso se libera electricidad, que se utiliza para alimentar un motor que se encarga de accionar las ruedas y que, a su vez, se almacena en una batería o en un capacitador para poder ser utilizada por el resto de sistemas del coche, como la dirección asistida o el climatizador. El agua resultante se almacena en un pequeño depósito que se puede vaciar, de forma manual, pulsando un botón en el salpicadero. Es decir, el Mirai es un coche eléctrico que obtiene su energía de su propio generador.

Con un repostaje de cinco minutos, el Mirai es capaz de recorrer 500 kilómetros

Todo el sistema de pila de hidrógeno del Toyota Mirai sólo pesa 56 kg, con lo que el modelo consigue un aligeramiento importante, y entrega una potencia de 114 kW. Está fabricada en titanio, y ofrece la mejor densidad energética del mundo, con 3,1 kW/l. En total, el Mirai ofrece una potencia de 155 CV, con un par de 335 Nm. Además, cuenta con una batería adicional, de níquel-metal hidruro, que se recarga gracias a la electricidad producida por el generador del coche y por la recuperación de la energía cinética cuando se frena.
Respecto a su autonomía, el Mirai puede almacenar hasta 122,4 litros de hidrógeno en recargas de tan sólo cinco minutos, con los que puede llegar a recorrer un total de 500 km.

Toyota Mirai, trasera

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