Publicado el: 2 mayo de 2014

La crisis eleva la vida media de los coches hasta los 10,7 años

La crisis eleva la vida media de los coches en España hasta los 10,7 añosLos españoles estiran la vida de sus coches hasta los 10,7 años de media, lo cual supone un aumento de 18 meses respecto a los registros de antes de la crisis.

Sin embargo, esta solución de ahorro sale cara en términos de siniestralidad. En marzo se rompió la tendencia bajista, contabilizándose 76 accidentes, frente a los 64 de un año antes. Además, la Semana Santa deja seis víctimas mortales más que el año pasado, según la DGT.

Si bien el impulso de las sucesivas ediciones del PIVE –con las que el Gobierno retomó en 2012 los incentivos a la compra– ha evitado el desplome del mercado, lo cierto es que se arrastra un déficit de más de tres millones de matriculaciones en los últimos cinco años.

Este déficit, unido al auge de ventas de coches ‘mileuristas’ que por su alta antigüedad y kilometraje se pueden pagar al contado por su bajo precio –siendo una solución obligada de movilidad para muchos– han elevado la edad del parque hasta casi los 11 años de media, con los efectos negativos que conlleva para la siniestralidad.

Esta tendencia a alargar la vida del coche no es sólo patrimonio de las economías domésticas. Las empresas también han preferido contener el gasto, lo que les ha llevado a retrasar la renovación de la flota por ser uno de los capítulos más gravosos en sus cuentas, junto con los recursos humanos y la informática.

Este fenómeno es muy patente en el sector del renting, donde las compañías optaron por prorrogar sus contratos con los operadores antes que invertir en flotas, lo que ha hecho además que la oferta de usados jóvenes y de calidad en el mercado de ocasión se haya reducido considerablemente. De hecho, las empresas han pasado de conducir siempre el último modelo, cambiando de turismo cada tres o cuatro años, a aguantar casi cinco (con la misma flota.

Pero si hay un colectivo especialmente expuesto a los vaivenes económicos ése es sin duda el de los autónomos; no en vano, entre 2009 y 2013 cerca de 185.000 se vieron obligados a echar el cierre por la caída de la actividad, según datos del Ministerio de Empleo, lo que explica que el parque de furgonetas –su principal herramienta de trabajo– no se haya renovado, envejeciendo progresivamente hasta alcanzar una edad media superior a los 13 años.

Los autónomos que han conseguido mantenerse a flote se han visto forzados a estirar la vida de sus furgonetas hasta cuatro años más que antes de la crisis. De hecho, han pasado de cambiar de vehículos cada 8,8 años a hacerlo cada 13 años, conscientes de que antes que comprar nuevos coches, hay otros “agujeros” que tapar.