Publicado el: 2 octubre de 2014

El ESP, obligatorio desde noviembre en los coches nuevos

El ESP, obligatorio desde noviembre en los coches nuevosA partir del próximo día 1 de noviembre, todos los modelos nuevos que se comercialicen en cualquier estado miembro de la Unión Europea (UE) deberán incluir de fábrica el control de estabilidad ESP, sin excepciones.

El control de estabilidad será obligatorio para los turismos y también para los vehículos comerciales ligeros (como las furgonetas de reparto), y vendrá acompañado además de los sensores que controlan la presión de los neumáticos y alertan de posibles pinchazos, que serán asimismo de montaje obligado a partir del próximo mes de noviembre.

Esta es una importante medida que se inscribe en un paquete de la incorporación progresiva de la Normativa Euro 6 para reducir la siniestralidad en las carreteras europeas. La Dirección General de Tráfico (DGT) estima que se podrían evitar 400 víctimas anuales en España si todos los coches en circulación lo llevaran.

Con esta decisión, la UE da un paso en firme para mejorar la seguridad de los vehículos ya que, hasta ahora, los requisitos mínimos de seguridad exigidos en territorio europeo se limitaban a la obligatoriedad de frenos ABS y airbag del conductor.

Este sistema fue desarrollado por la marca alemana Bosch que produjo la primera unidad en el año 1995. Y aunque es conocido mundialmente con estas siglas, muchos fabricantes tienen una denominación propia para este sistema. Por ejemplo,  Porsche lo denomina PSM, Porsche Stability Mangement, o también DSC en el caso de BMW, o en Volvo, DSTC.

Pero las medidas tomadas por la Unión Europea con la Euro 6 no terminan ahí, para 2015 será obligatoria la denominada `e-call´ o llamada de emergencia, un sistema que alerta a los servicios de emergencia en los instantes posteriores a sufrir un incidente de tráfico. Por su inmediatez de respuesta, permite ganar tiempo de reacción y reforzar la calidad de la atención médica a los accidentados: la UE indica que este dispositivo de protección podría salvar 2.500 vidas al año en Europa.