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¿Cuál fue el primer deportivo de la historia?

¿Cuál fue el primer deportivo de la historia?

Deportividad y automóvil han ido unidos desde prácticamente toda la historia. La aspiración del hombre de ir más rápido justifica esta unión, que continúa hasta hoy en día. Sin embargo, cabe preguntarnos cuál es el primer coche deportivo de la historia, y la respuesta no es tan fácil.

Hay quien apunta a un piloto inglés, Laurence Pomeroy, como creador de este primer coche deportivo. Este piloto trabajaba en la empresa Vauxhall, una de las más importantes de la historia y que había desarrollado su primer automóvil en 1905. En 1911, por iniciativa de Pomeroy, la marca británica comenzó a desarrollar un modelo, el Vauxall Prince Henry, que tomaba el nombre del monarca de Prusia, y que pretendía ser un vehículo distinto.

Se trataba de un modelo que medía 4.05 metros y que pesaba 1.250 kg. En 1914 encontró su primer dueño, un empresario británico llamado T.W. Badgery, que disfrutó su deportivo hasta el año 1931. Cuenta la leyenda que, en dicho año, ya había logrado circular cerca de 225.000 km, un auténtico logro de fiabilidad y rendimiento para la época.

En 2016, la casa inglesa de subastas Bonhams vendió la unidad original por un precio de 615.000 euros. El nuevo dueño, un fanático de los coches, se hizo así con un pedazo de la historia convirtiéndose en el quinto dueño de este modelo.

Pero el Vauxall Prince Henry no es el único candidato a pasar a la historia como el primer deportivo. Hay quien también apunta a un modelo español, el Hispano Suiza Alfonso XIII, como el que debería ocupar este hueco en la historia. De hecho, la marca española ya había participado en algunas competiciones deportivas, como la Coupé de l’Auto de 1911, con buenos resultados.

Alfonso XIII tenía una relación bastante cercana con la empresa, algo que benefició notablemente a la marca de cara a la alta nobleza de la época. Ya en 1911, el monarca decidió tomar la iniciativa y solicitar a la marca la creación de un vehículo deportivo que estuviese basado en los coches de competición que brillaban en Europa, pero que tuviese todo el lujo que se podía esperar de la marca.

Poco después veía la luz el Hispano Suiza T45 Alfonso XIII, un coche compacto, de solo 4,1 metros de largo y muy ligero, con apenas 660 kg. Contaba con un motor de cuatro cilindros y 3.418 cc que era capaz de entregar la sorprendente potencia de 40 CV, aunque más tarde se modificó la cilindrada hasta los 3.619 cc, con una potencia de 60 CV.

El deportivo español fue un éxito rotundo entre la alta sociedad española, tanto que llegaron a venderse unas 500 unidades hasta el año 1920. ¿Suficientes para ser considerado el primer deportivo de la historia?

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