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Cómo mantener la calidad del aire en el interior del coche

Cómo mantener la calidad del aire en el interior del coche

Nadie duda de que conducir con el aire cargado o un permanente mal olor no solo puede perjudicar a la calidad de la experiencia al volante, sino también a la salud del conductor o del resto de ocupantes del vehículo. Mantener la calidad del aire en el habitáculo resulta clave en todo momento.

Además de los riesgos más habituales, producidos por bacterias o suciedad en la tapicería, en los cinturones de seguridad o en los materiales plásticos distribuidos tanto por los asientos como por el resto de elementos del vehículo, hay que añadir la proliferación de ácaros, lo que, especialmente en los meses primaverales o veraniegos incrementa el riesgo de empeorar los síntomas de determinadas alergias.

Aunque algunos factores resultan menos previsibles por el uso diario del vehículo -vertidos accidentales de líquidos o alimentos que puedan ensuciar la tapicería, por ejemplo-, también hay otros que el conductor puede y debe prever, y que tienen que ver con el mantenimiento del propio automóvil. Identificarlos y, por tanto, ser capaces de reaccionar a tiempo, puede suponer una gran diferencia.

Comer y fumar dentro del vehículo

Fumar en el interior del coche es un factor más que relevante de contaminación, especialmente en aquellos momentos en los que se viaje con niños o personas con afecciones respiratorias, incluso aunque se haga con las ventanillas abiertas. Multitud de compuestos cancerígenos se adhieren a los tejidos de tapicerías y techo, por lo que el peligro continúa latente con el paso del tiempo.

Además, comer y beber es un riesgo adicional, especialmente cuando se hace en marcha. No solo por la posibilidad de distracción, que se incrementa con la presencia de menores en el habitáculo, sino también por el riesgo de que bebidas o alimentos caigan en la tapicería.

Por ello, es aconsejable, si es absolutamente imprescindible, hacerlo únicamente con el vehículo detenido en áreas especialmente diseñadas para ello, y evitar las comidas con olores fuertes, como encurtidos o algunos tipos de queso, por ejemplo, que de caer en materiales textiles, pueden perjudicar la calidad del aire.

Dejar las ventanillas cerradas de forma permanente

Mantener la calidad del aire

Llevar a cabo ventilaciones más largas en el habitáculo reduce la presencia de elementos contaminantes en el aire. Por este motivo, incluso al conducir en trayectos largos, resulta aconsejable abrir las ventanillas al menos una vez cada dos horas para favorecer la entrada de aire limpio.

Sin embargo, especialmente en los meses más problemáticos en lo que a alergias se refiere, este hecho puede resultar un problema si viajan en el interior personas con alergias o problemas respiratorios. En este caso, resulta aconsejable recurrir a los sistemas de ventilación del propio vehículo.

No limpiar con frecuencia el interior del coche

Mantener la calidad del aire

Esta es una de las actividades más sencillas de realizar y a la que, con frecuencia, se suele prestar menos atención. Para mantener la calidad del aire hay que aspirar tanto las alfombrillas como los elementos textiles de la tapicería reduce notablemente la presencia de ácaros que se quedan impregnados en estos materiales.

Además de la limpieza que puede llevar a cabo el propio usuario, bien con aspiradoras domésticas, con las diseñadas especialmente para vehículos o en estaciones de servicio o instalaciones dedicadas en exclusiva a la limpieza de automóviles, es recomendable realizar, al menos una vez al año, una desinfección en profundidad, que se puede llevar a cabo en empresas especializadas en ello.

No sustituir el filtro del habitáculo

No sustituir el filtro del habitáculo

El filtro de habitáculo o antipolen debe mantenerse siempre en las mejores condiciones posibles, al constituir una barrera que impide la entrada de partículas contaminantes y de polvo procedentes del exterior.

Aunque su sustitución suele estar recogida en las labores anuales de mantenimiento programadas por los fabricantes, el usuario debe asegurarse de sustituirlo siempre que el flujo de aire del climatizador reduzca su potencia o si el vehículo se utiliza con frecuencia en ambientes contaminados o especialmente polvorientos.

No revisar el sistema de climatización

El climatizador del vehículo es un elemento bastante sensible frente a determinadas averías, especialmente en sus conductos. Al tratarse de componentes fabricados habitualmente en goma o derivados de silicona, no están exentos de problemas por su deterioro.

Por esto, resulta aconsejable comprobar, en establecimientos especializados, la integridad de todo el sistema al menos una vez al año, y una revisión completa, con su correspondiente mantenimiento, cada dos años, especialmente si el conductor es alérgico.

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