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Cómo funciona un cargador para vehículos eléctricos
Cómo funciona un cargador para vehículos eléctricos

Cómo funciona un cargador para vehículos eléctricos

Cada vez es más frecuente encontrar en distintas ubicaciones públicas y en aparcamientos privados puntos de carga eléctrica para poder recargar las baterías de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. ¿Cómo se deben usar este tipo de cargador?

El coche electrificado es ya una realidad en nuestra sociedad y en nuestras calles. Si hace unos años, poder conducir uno de estos vehículos era algo prácticamente de ciencia ficción, en la actualidad todas las marcas cuentan con modelos con esta tecnología que ayudan, por un lado, a pacificar a las ciudades y, por otro, a conseguir una menor huella medioambiental del automóvil en las grandes urbes.

Pero la mayor presencia de este tipo de movilidad ha llevado a que las empresas del sector eléctrico comiencen a desarrollar y a implantar una infraestructura cada vez mayor, y cada vez más capaz de abastecer correctamente a una demanda y a un mercado en constante crecimiento.

¿Cuántos tipos de recarga hay?

Cargador eléctrico

Para poder hacer frente a todo tipo de escenarios, existen distintas modalidades de cargadores que buscan satisfacer las necesidades de todo tipo de clientes.

  • Cargadores convencionales. Tienen una potencia eléctrica de 3,7 kW, y requieren de aproximadamente 8 horas para poder completar una carga.
  • Recarga semirrápida. Su potencia va desde los 7,4 hasta los 22 kW, y necesitan de entre 1 y 3 horas para completar una carga.
  • Recarga rápida. Ofrecen hasta 50 kW de potencia de salida, y su tiempo de carga, en este caso solo hasta el 80% de la capacidad de la batería, conlleva una espera de entre 20 y 30 minutos aproximadamente.
  • Recarga ultrarrápida. Se trata de la tecnología más moderna, capaz de ofrecer potencias de hasta 150 kW. Así, un vehículo eléctrico puede tener cargada el 80% de la capacidad de su batería en aproximadamente 5 minutos.

¿Cómo funcionan los cargadores eléctricos?

Cargador eléctrico

El funcionamiento de estos puntos de carga no es especialmente complicado. Una vez elegido el cargador, solo es necesario extraer el cable del vehículo y conectarlo al enchufe del punto de carga. En función del tipo de batería, el propio coche se “comunica” con el cargador y elige qué potencia necesita para llevar la carga de forma segura.

De la misma forma, el usuario también puede programar el momento de entrada en funcionamiento de la carga. Si, por ejemplo, se tiene contratada con la compañía eléctrica que suministra el servicio una tarificación reducida en horario nocturno, desde el propio cargador o desde el sistema de gestión del vehículo se puede establecer la hora de comienzo de la carga.

Sin embargo, en los últimos años se han producido muchos avances en lo que a tecnología de carga. Un ejemplo de ello es el de Endesa, que trabaja ya en la utilización de recarga por inducción, o en el caso de los vehículos que prestan servicio de movilidad pública urbana, de pantógrafos que permitan la carga de baterías de autobuses y tranvías en movimiento.

La tecnología de carga por inducción se integra en el asfalto de las últimas paradas de los autobuses para permitir una carga rápida y eficaz mediante contacto directo. Este tipo de sistemas facilitan la integración de los cargadores en el entorno urbano, no obstaculizan el tráfico y mejoran la autonomía del autobús, que ya no requiere esperar al final de la jornada para poder completar su carga.

En el caso de los pantógrafos, Endesa lleva a cabo en la actualidad un programa piloto por el que ha instalado dos puntos de este tipo en la vía urbana. Por un lado, cuenta con un cargador, un pilar de cinco metros de altura, similar a una farola, que está instalado al principio y al final de la línea para aprovechar los tiempos de parada del autobús y no interferir en los horarios del recorrido. En el autobús, por su parte, se instala un pantógrafo, un brazo mecánico retráctil que se despliega y se acopla al cargador para iniciar la carga.

En este caso concreto, se trata de sistemas ultrarrápidos, con 500 kW de potencia, capaces de cargar el 80% de la batería del autobús en un tiempo aproximado de 5 minutos, suficientes para emprender un nuevo recorrido.

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