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Cómo cuidar las ópticas de tu vehículo ante los cambios bruscos de temperatura

Enero suele ser sinónimo de bajas de temperaturas, frío en exceso y lluvias imprevistas. Por norma general, conducir en invierno implica exponer tu vehículo a variaciones atmosféricas que, lejos de beneficiar, generan diversos problemas en el coche.

El sistema de alumbrado y señalización del vehículo constituye uno de los elementos más importantes para garantizar una conducción segura, más si cabe en estos meses, donde las horas de luz solar son escasas. Si a la conducción nocturna se le suma niebla, lluvia, granizo o nieve, el campo de visión se vuelve nulo. Ante este tipo de situaciones, la Dirección General de Tráfico, DGT, aconseja conducir siempre con las luces encendidas para evitar cualquier tipo de incidente. Pero, ¿qué sucede cuando los cristales se empañan? Conducir con los faros o la luna empañados influye directamente en la iluminación y detección del vehículo, y, por consiguiente, en el campo de visión del conductor.

Faros empañados

Puede parecer algo típico de los modelos antiguos, aunque sucede de igual modo en los más nuevos. El descenso de las temperaturas y la exposición del vehículo a la humedad generada por las lluvias y nieblas inciden en los cristales de los faros, dificultando la iluminación de los mismos.

El principal motivo de esta humedad es el contraste de temperatura entre el exterior y el interior de los faros, aunque también puede generarse por microfisuras, bombillas mal instaladas y conductos de ventilación obstruidos.

La solución más eficaz para eliminar la evaporación es dejar el automóvil con las luces encendidas frente al sol durante unos minutos, siempre que la humedad sea más superficial. En caso contrario, habría que buscar el orificio por el que se cuela la humedad y cambiar las gomas por unas nuevas. Por otra parte, si lo que se desea es retirar el exceso de agua, hay que abrir el faro y limpiarlo con un chorro de aire comprimido sin retirar los refrectores. Si el problema estuviese en el conducto de ventilación habría que desobstruir las ranuras de este sistema para que la humedad se vuelva a evaporar.

Cristales y luna empañados

La solución más efectiva para desempañar los cristales del coche por dentro es utilizar correctamente el sistema de climatización del vehículo, si lo tiene. Para ello simplemente hay que activar el botón del sistema de desempañar el parabrisas mediante un flujo de aire caliente directo. No obstante, esta medida también se puede hacer de forma manual activando el aire acondicionado y la temperatura caliente con el flujo máximo del ventilador hacia el parabrisas, ya que de esta forma el aire pasa a través de un evaporizador que reduce la humedad.

 En todo este proceso es necesario quitar la recirculación de aire interior para renovar el aire expulsado por el sistema de climatización y no extraer la humedad del interior del coche. No obstante, si una vez completado este proceso aún queda humedad, lo más sencillo es abrir un poco las ventanillas del coche dejando pasar aire frío y seco del exterior.

Por último, si la luna de tu coche se ha congelado es muy importante no aplicarle directamente agua caliente, ya que la diferencia de temperatura hará que el cristal se contraiga y se dañe o quiebre.

Consejos para cuidar tu coche y evitar que se empañe en invierno 

El remedio por excelencia es aplicar productos anti vaho en los cristales. De este modo se crea una película de protección en los cristales que refuerza su impermeabilidad. Esta medida se hace más efectiva si cada semana se limpian las ventanas y espejos interiores con un limpiador de vidrio. Igualmente, es clave recordar circular en invierno con una temperatura en el interior del habitáculo de no más de 20 grados.

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