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Cómo combatir las alergias al volante

Se estima que un estornudo cuando se conduce a 120 km/h supone circular cerca de 30 metros con los ojos cerrados. Las crisis alérgicas no solo resultan realmente desagradables a quien las sufre, sino que también acaban siendo un auténtico riesgo de seguridad vial, por lo que poder combatirlas resulta clave.

Aunque son más frecuentes en los meses primaverales, las lluvias sufridas durante semanas en toda España y el florecimiento tardío de muchas de las plantas que pueblan la geografía nacional hacen que los síntomas que ocasionan las alergias continúen manifestándose aún en estas fechas. Estornudos, congestión nasal, fatiga, ojos llorosos, picor en la piel, en los ojos o la garganta… son solo algunos de los más habituales.

Según los datos de la Sociedad Española de Alergología, en España son más de 12 millones de personas las que sufren cualquier tipo de alergia, una cifra que continúa incrementándose cerca de un 2% cada año. Entre los motivos son destacables la contaminación y el cambio climático, que provoca que las polinizaciones sean cada vez más agresivas. Las gramíneas son las principales causantes de las alergias en casi todas las regiones, aunque en Madrid o Barcelona, el plátano de sombra también es causante de multitud de casos.

Si a una velocidad de 80 km/h se estima que se recorre cerca de 25 metros con los ojos cerrados, que aumentan hasta a 30 metros si se circula en autopista o autovía a 120 km/h. Pero en situaciones extremas en las que se encadenen hasta 20 estornudos seguidos –nada extraño en crisis alérgicas moderadas-, el conductor habrá recorrido cerca de 660 metros sin mirar la carretera. Por ello, prevenir o mitigar las causas que provocan alergias en el automóvil puede contribuir notablemente a la seguridad al volante.

    • Sustituir el filtro de polen o de habitáculo una vez al año o, al menos, cada 15.000 km. De esta forma se reduce hasta en un 80% la presencia de partículas de polvo, polen o partículas que se introducen en el vehículo mediante el sistema de ventilación.
    • Circular siempre con las ventanillas subidas. Especialmente si se circula por carreteras con gran volumen de vegetación. Además, es posible conocer el nivel de polen que se encontrará en el trayecto que se vaya a llevar a cabo en la web polenes.com
    • Elegir cuidadosamente las horas en las que se va a conducir. Se debe evitar, así, tanto las horas cercanas al amanecer como al atardecer, al ser los momentos en los que se produce una mayor concentración de polen en el aire.
    • Accionar el sistema de recirculación del aire en el habitáculo si se utiliza el climatizador del vehículo. Así se puede evitar de una forma sencilla que partículas con alérgenos procedentes del exterior se introduzcan en el vehículo.
    • Mantener siempre limpio el interior del vehículo. Especialmente si la tapicería es de tela o de alcántara, ya que este tipo de tejidos retienen mayor cantidad de partículas. Es conveniente, al menos una vez a la semana, aspirar tanto alfombrillas como tapicería para disminuir su presencia.
    • Si se viaja con animales, es conveniente darles un baño antes de salir de viaje para disminuir la suciedad, el polen o cualquier otro tipo de partículas que puedan provocar reacciones alérgicas.

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