Inicio / Reportajes / Automóvil / Diez coches eléctricos que pasaron desapercibidos para el público
Diez coches eléctricos que pasaron desapercibidos para el público

Diez coches eléctricos que pasaron desapercibidos para el público

Aunque pueda parecer lo contrario, los coches eléctricos llevan unidos a la automoción desde prácticamente el principio de la historia. Sin embargo, no todos los modelos que se han presentado han sido exitosos. Muchos de ellos, de hecho, han pasado desapercibidos para el gran público.

BMW E1 (1991)

BMW E1

Es considerado por muchos el auténtico antecesor del ahora popular BMW i3. Se presentó en el Salón de Frankfurt en 1991, y es toda una obra de ingeniería. Fue desarrollado por BMW Technik en solo 10 meses, y destaca por contar con una longitud de solo 3,46 metros, en los que es capaz de acoger con comodidad a cuatro ocupantes. Su chasis era de aluminio, y su carrocería, de plástico 100% reciclable.

Este “concept car” contaba con interesantes novedades tecnológicas, como las baterías de tipo Zebra, que utilizaban una combinación de sodio, níquel y cloro, lo que permitía incorporar, por primera vez, un sistema de recuperación de energía en frenadas y en deceleración. Además, era capaz de ofrecer una autonomía de 160 km, con un periodo de recarga de entre 6 y 8 horas, y una aceleración de 0 a 50 km/h de 6 segundos.

Fiat Panda Elettra (1990-1998)

Fiat Panda Elettra

Uno de los coches más populares de la historia, el Fiat Panda, tuvo también variante eléctrica. Fabricado entre 1990 y 1998 bajo el nombre Elettra, el modelo italiano contaba como peculiaridad con una caja de cambios manual. Incluía unas baterías de plomo y ácido que pesaban 700 kg y que estaban colocadas ocupando completamente el maletero y las plazas traseras.

Debido a ello, sus 18 CV y sus 35 Nm de par quedaban muy lastrados, ofreciendo únicamente una velocidad máxima de 70 km/h. Eso sí, ofrecía una autonomía que oscilaba entre los 100 y los 200 km.

Citroën AX Electrique (1993)

Citroën AX Electrique

El Citroën AX era, sin duda, otro de los modelos más populares entre el gran público. Durante la década de los 90, el Grupo PSA se propuso ser uno de los punteros en lo que a desarrollo de movilidad eléctrica se refería. En este caso concreto, su variante eléctrica usaba un motor Leroy Sommer con una potencia de 27 CV que podía alcanzar los 91 km/h.

Sus baterías, por su parte, estaban construidas con níquel y cadmio, las más avanzadas en el mercado en ese momento, que podían ofrecer una autonomía de entre 80 y 100 km. En un enchufe tradicional, este modelo podía cargarse al 80% en aproximadamente dos horas.

Ford Comuta

Ford Comuta

Creado en los años 60, este pequeño urbano era capaz de transportar hasta cuatro personas en su interior, como auténtico antecesor de modelos como el Smart actual. Pese a las ventajas que pretendía mostrar, especialmente en lo que a movilidad urbana eléctrica se refería, lo cierto es que no llegó a fabricarse en serie, por lo que sólo quedó en fase de prototipo.

Respecto a sus capacidades técnicas, eran más que limitadas, ya que equivaldrían a las que ofrece, en la actualidad, un microcoche. Así, ofrecía hasta 64 km de autonomía, con una velocidad máxima de 40 km/h. ¿Su secreto? Su escaso tamaño -apenas la mitad que cualquier otro modelo de la época- y un sistema eléctrico que era herencia directa de los que se utilizaban en las furgonetas de reparto de leche de la época.

Fiat x1/23

Fiat X1/23

De nuevo, se trata de un prototipo que, en su aparición en 1972, pretendía ser todo un adelantado a su época. Contaba con baterías de níquel-zinc que permitían recorrer hasta 80 km a una velocidad de 80 km/h.

GM EV1 (1996-1999)

General Motors EV1

Este modelo de la americana General Motors está considerado por muchos como el primer coche eléctrico moderno de la historia. Nació en un momento en el que la normativa anticontaminación comenzó a ser realmente severa, y se fabricaron únicamente 1.117 unidades, que se cedieron a clientes seleccionados en régimen de leasing. Cuando la legislación se volvió más permisiva, General Motors los recuperó y los achatarró a excepción de 40 unidades, que en la actualidad pertenecen a museos del automóvil.

Este modelo se ofrecía en dos especificaciones distintas: una primera con baterías de plomo y ácido que ofrecían 113 km de autonomía. Más tarde apareció una variante con baterías de níquel e hidruro metálico, que incrementaban su autonomía hasta los 257 km.

Jamais Contente (1899)

Jamais Contente

Es uno de los modelos más peculiares de la historia, a la que pertenece no sólo por su forma de proyectil, sino por ser el automóvil más rápido del mundo en ese momento. Y es que fue el primero en superar la barrera de los 100 km/h, alcanzando la entonces impensable máxima de 105,88 km/h.

Su secreto residía en una carrocería muy ligera, fabricada en tungsteno, magnesio y aluminio. Además, contaba con dos motores eléctricos Postel-Vinay que, conectados al eje trasero, permitían alcanzar los 67 CV.

Mercedes-Benz W123 T (1982)

Este modelo de Mercedes fue el primer modelo en contar con un motor turbodiésel en el mercado europeo y, además, el primero en contar con una mecánica eléctrica de autonomía extendida, aunque en este caso se trató únicamente de un prototipo.

Esta variante estaba impulsada por un motor eléctrico de 41 CV, que estaba alimentado por unas baterías de níquel hierro con refrigeración hidráulica que ocupaban todo el maletero y que pesaban cerca de 600 kg. Como gran novedad, estas baterías eran extraíbles y podían sustituirse en apenas unos minutos. Además, contaba con un motor gasolina de dos cilindros que podía recargarlas en marcha para alcanzar unos 50 km de autonomía adicionales. Eso sí, solo alcanzaba una velocidad máxima de 80 km/h y una autonomía de 100 km.

Nissan FEV (1991)

Nissan FEV

Presentado en el Salón de Tokio de 1991, este modelo ofrecía, como principal novedad, uno de los primeros sistemas de carga rápida de la historia. De hecho, sus baterías permitían una carga de hasta un 40% en apenas seis minutos. Además, su diseño estaba basado en el elemento más aerodinámico de la naturaleza, las gotas de agua, por lo que su autonomía subía hasta los 160 km.

Renault Clio Electrique (1995-2000)

En 1995, Renault daba un paso adelante y presentaba su modelo eléctrico, basado en la primera generación del Clio, y en colaboración con Siemens. Sus baterías, de níquel y cadmio, pesaban cerca de 300 kg, y permitían recorrer un máximo de 90 km, aunque en función del estilo de conducción esta autonomía podía reducirse notablemente.

Este modelo, del que se fabricaron únicamente 253 unidades, alcanzaba los 95 km/h de velocidad máxima, con una aceleración de 0 a 50 km/h en 8,5 segundos. ¿Su precio? Unos 23.000 euros, más del doble de lo que costaba un Clio convencional.

Te puede interesar

Qué es la normativa de emisiones de los 95 g de CO2 y cómo afecta al coche

Qué es la normativa de emisiones de los 95 g de CO2 y cómo afecta al coche

La llegada de 2020 supuso un importante cambio en la normativa europea que obliga a …

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.

ACEPTAR
Aviso de cookies