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Citroën GS: medio siglo de historia de un modelo revolucionario

Citroën GS: medio siglo de historia de un modelo revolucionario

El Citroën GS fue un modelo llamado a hacer historia prácticamente desde el momento de su lanzamiento. En un contexto en el que el automóvil era muy distinto al actual, este modelo destacaba especialmente por su diseño rompedor y por su alto nivel tecnológico.

Cuando, en 1970, se produjo la presentación del nuevo Citroën GS, muchos se sorprendieron por su diseño, mucho más arriesgado de lo que estaba acostumbrada la sociedad de la época. Su tamaño, de 4,12 metros, es similar al que hoy en día tiene, por ejemplo, un Citroën C3 Aircross, aunque entonces era suficiente para considerarse una alternativa a las berlinas medias, a medio camino entre históricos como el 2CV o los DS.

La primera generación de este modelo contaba con una carrocería de cuatro puertas realmente original, en la que el portón trasero no se abría del todo, sino que su luna permanecía fija, de manera que solo se abría una portezuela formada por la parte de chapa ubicada entre los faros. Una solución que, entonces, era muy poco habitual.

Citroën GS

El diseño de Robert Opron, que también firmó otros modelos históricos como el SM o el CX, no solo llamaba la atención en su exterior, sino que el interior también resultaba llamativo, con un volante de un único brazo, o un rudimentario sistema que indicaba cuántos metros eran necesarios para detener el coche en función de la velocidad a la que se circulase en ese momento.

Pero era en el apartado mecánico en el que más adelantos se concentraban. Por ejemplo, el GS contaba con cuatro frenos de disco, y el freno de mano actuaba sobre el eje delantero en vez de en el trasero, como solía ser habitual. Además, contaba con un sistema de suspensión hidroneumática que le otorgaba un grandísimo nivel de comodidad y, al tiempo, una estabilidad que no tenía ninguno de sus rivales. Y, además, una palanca permitía elevar la altura de la carrocería para circular con más confort en entornos muy bacheados.

En el apartado mecánico, el Citroën GS llegó al mercado con una nueva gama de motores de cuatro cilindros opuestos, lo que le permitía rebajar el centro de gravedad y hasta ubicar la rueda de repuesto prácticamente encima del propio motor. No hay que olvidar que estos motores estaban refrigerados por aire y no por agua, como viene siendo habitual, y, según la marca, eran especialmente sencillos y asequibles de mantener. Estas mecánicas tenían entre 1.0 y 1.3 litros, sin turbo ni inyección, con una potencia que se situaba entre los 55 y los 65 CV.

Todos estos detalles llevaron al GS a convertirse en Coche del Año en Europa en 1971, y en el más vendido en Francia entre 1975 y 1978, con una producción anual de más de 200.000 unidades. En total, se fabricaron cerca de 2,5 millones de unidades, de las que 478.000 correspondieron a la carrocería familiar Break. Aunque la mayor parte de ellas se produjeron en la factoría francesa de Rennes la Janais, en España también se fabricaron 153.983 unidades en la planta de Vigo entre 1984 y 1986.

Citroën GSA

Ya en los 80, este modelo evolucionó de forma radical, convirtiéndose en el Citroën GSA. Se trataba del primer Citroën con cinco puertas, aunque no el último ya que, desde ese momento, el portón trasero está presente en la práctica total de los modelos de la marca francesa hasta la fecha. Este modelo estuvo a la venta hasta 1986, momento en el que dejó paso al histórico BX.

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