Publicado el: 18 noviembre de 2014

Especial Invierno: Antes de salir a carretera

Neumáticos
Limpieza del parabrisas
Luces: Faros y pilotos
Iluminación
Condiciones climatológicas: Previsión
Ojo con el combustible

Neumáticos

Antes de emprender cualquier trayecto en invierno resulta imprescindible comprobar el estado y que la presión de los neumáticos sea la recomendada. Si están demasiado hinchados, su flanco será excesivamente rígido, lo que conllevará una pérdida de adherencia porque el momento en el que empiezan a deslizar llega antes.

Por el contrario, si el neumático está poco inflado será mucho más fácil que se provoque el conocido “aquaplaning”, y a mucha menos velocidad al no poder evacuar el agua. Un solo neumático que haya rodado a más o menos presión de la debida puede haber provocado un desgaste irregular de su banda de rodadura, y por tanto crear una grave situación de peligro en frenadas, en curvas y sobre todo en situaciones de baja adherencia en agua o nieve ligera.

Limpieza del parabrisas

Hay que tener en cuenta que un parabrisas con suciedad acumulada tiende a empañarse mucho antes que uno limpio, lo que provoca serios problemas de visibilidad. Por ello, es necesario mantenerlo siempre muy limpio y aplicar un producto antivaho –dependiendo del tipo, es necesario frotar con fuerza con una gamuza de microfibra y posteriormente retirar el producto sobrante con un paño limpio-.

En el exterior es posible aplicar productos hidrófugos que facilitan que el agua se deslice más rápidamente por el cristal, haciendo más rápida y sencilla su evacuación incluso sin accionar los limpiaparabrisas.

Luces: Faros y pilotos

Además de la habitual comprobación de funcionamiento de todas las luces es importante comprobar su correcta regulación, ya que de no ser así se podrían provocar deslumbramientos a los conductores que circulen en sentido contrario.

Los vehículos más modernos incorporan sistemas de iluminación basados en tecnología LED o xenon, lo que causa que sólo se puedan reparar en taller. En aquellos casos en los que el vehículo cuenta con bombillas incandescentes o halógenas, es importante montar únicamente el tipo indicado por el fabricante del vehículo para evitar dañar la parábola por exceso de temperatura de la bombilla. Además, en el caso de las bombillas principales, siempre se deben sustituir las de los dos faros a la vez, bien si se ha fundido una de ellas o si se percibe una menor iluminación o cierto tono amarillo en él.

La suciedad en los faros también resulta determinante, ya que disminuye drásticamente su eficacia: no sólo reduce la visibilidad, sino que impide ser percibido correctamente por el resto de conductores. Uno de los principales factores a combatir es la acumulación de la sal esparcida en la carretera en los propios faros, que puede llegar a crear una fina película sobre el faro que, a pesar de ser prácticamente imperceptible a la vista, puede reducir en un 50% la eficacia de cada faro. Es aconsejable limpiarlos más de una vez durante un viaje largo o al menos en cada repostaje, incluso en aquellos casos en los que el vehículo cuente con lavafaros.

Iluminación

La niebla y la lluvia intensa están compuestas por gotas de agua –microscópicas en algunos casos- que pueden reflejar la luz que emiten los faros. Aunque es aconsejable utilizar las luces largas siempre que las condiciones de circulación en carretera lo aconsejen, es importante valorar si el haz de luz que emiten los faros en estas circunstancias pueden reflejarse en las gotas de agua y deslumbrar al conductor. Este hecho no suele ocurrir con las luces cortas, ya que apuntan al suelo.

De la misma forma, se debe utilizar la luz antiniebla trasera sólo cuando sea necesario, ya que en ausencia de niebla puede resultar molesta para el resto de los conductores. En aquellos casos en los que el conductor sea capaz de ver sin excesivos problemas los pilotos traseros del coche que le precede, debe apagar estas luces inmediatamente.

Condiciones climatológicas: previsión

En invierno es necesario comprobar antes de emprender un trayecto la previsión meteorológica que se va a encontrar durante todo el viaje. En el caso de que exista probabilidad de granizo, es importante aplazar el viaje hasta que ya no exista ese riesgo, o buscar rutas alternativas, ya que una carretera cubierta con granizo resulta mucho más deslizante que una helada.

El granizo actúa como si se tratase de una capa de canicas que impiden el contacto directo del neumático con la calzada. Por ello, si durante el trayecto comienza a granizar, es muy recomendable detenerse, a poder ser bajo un puente o a cubierto, siempre en un lugar en el que se sea completamente visible, y esperar a que la carretera empiece a despejarse. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) cuenta con una app gratuita para Smartphones (tanto con IOS como con Android) en la que ofrece previsiones actualizadas. También se pueden consultar en su web (www.aemet.es)

Ojo con el combustible

En los trayectos invernales es necesario aumentar las precauciones y ser consciente de que puede darse la circunstancia de quedar detenido en la carretera en una gran retención o parado hasta que las condiciones climáticas mejoren. Por este motivo, es más que aconsejable partir siempre con el depósito lleno y no apurar la reserva, ya que en caso de necesidad, puede resultar necesario mantener el motor en marcha para tener encendida la calefacción. Es necesario tener en cuenta que cuando el coche está parado pero con el motor en marcha, el consumo de combustible habitualmente es de algo más de medio litro cada hora.