Publicado el: 2 agosto de 2017

Los coches protagonistas de Barcelona 92, 25 años después

coches_olimpicos_intEste verano se cumplen 25 años de la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, un evento en el que sus coches oficiales, por primera vez en la historia fabricados en España, se convirtieron en protagonistas.

Seat fue la responsable de ofrecer los 2.000 vehículos en los que más de 12.000 atletas llevaron a cabo sus desplazamientos. El Ibiza, recién presentado en aquellos momentos, se convirtió en uno de los grandes atractivos del evento, al ser elegido como vehículo oficial.

Además del Seat Ibiza, la marca de Martorell preparó dos ediciones especiales del también nuevo Toledo: una versión, la Podium, que se entregaba a los medallistas españoles como reconocimiento a su triunfo, y una edición eléctrica, que se utilizó para acompañar a los relevistas que llevaron la antorcha olímpica hasta su destino, y durante el trascurso del maratón.

La edición Podium, de la que solo se fabricaron 25 unidades, se caracterizaba por su color azul, y por contar con multitud de detalles exclusivos en su momento, como el teléfono portátil situado en el reposabrazos, o su volante con inserciones especiales en madera.

El comité organizador de los Juegos también pidió a Seat un modelo especial, que pudiese acompañar a los atletas durante el recorrido de la antorcha olímpica. La respuesta de la marca española fue un Toledo eléctrico, que contaba con un cargador de corriente oculto detrás de su rejilla frontal, además de un conjunto de baterías de más de 500 kg, que ofrecían una autonomía cercana a los 65 kilómetros.

Hoy en día, estos modelos están consideradas piezas de coleccionismo, y como tal permanecen expuestas en el museo de la marca en Barcelona.

Pero Barcelona 92 no fue el único evento internacional que se celebró en España en el año 1992, con relación directa con el mundo del automóvil. La Exposición Universal de Sevilla, más conocida como Expo’92, también contó con una gran presencia de este sector empresarial, gracias a Ford.

La marca de origen norteamericano fue la responsable de ofrecer a la organización de la exposición una amplia gama de vehículos comerciales, además de todo tipo de coches para el traslado de pasajeros, personalidades, directivos y empleados, lo que supuso una inversión en concepto de campaña de imagen cercana a 1.000 millones de pesetas.